El Concepto Castillo
Morales

Un concepto terapéutico
integral y de orientación
neurofisiológica para niños y
adultos con desviaciones
orofaciales y sensomotrices
de comunicación

Rodolfo Castillo Morales nació y vivió en Argentina, siendo influenciado fuertemente por los aborígenes, bajo cuya custodia creció. Con éstos aprendió fomenter su poder de observación del reino animal y vegetal. Los aborígenes le transmitieron sus conocimientos tradicionales de medicina naturista, su modo de vivir y el respeto por la vida.

En 1968 concluyó su formación como Médica Rehabilitador en Madrid, España.
Desde hace más de 30 años dirige en Córdoba (Argentina) un centro de rehabilitación para niños y adultos.

Desarrolló un concepto de orientación sensomotriz y orofacial, a saber:

  • la terapia del desarrollo neuromotriz (NET)
  • la terapia de regulación orofacial (ORT)

Desde 1997, los dos aspectos terapéuticos ya no se enseñan en forma separada, dado que el tratamiento en el ámbito orofacial sería poco prometedor sin tener en cuenta y estabilizar el fondo de la postura.

El Dr. R. Castillo Morales presenta y enseña su concepto entero en un curso de formación de seis semanas de duración.


El concepto terapéutico
Castillo Morales desarrolló su concepto terapéutico sensomotriz sobre la base de largos años de experiencia con niños que padecían de hipotonía muscular.

Ha ido ampliando el concepto terapéutico, el cual abarca hoy las siguientes indicaciones:

  • niños con síndromes genéticos e hipotonía muscular
  • niños con retardo del desarrollo sensomotriz
  • niños y adultos con desviaciones motoras centrales y/o discapacidad múltiple
  • pacientes con paresias periféricas
  • pacientes con enfermedades neuromusculares
  • pacientes que padecieron de traumatismos cráneo-cerebrales y coma


La terapia
La terapia va dirigida hacia el desarrollo sensomotriz del niño. La experiencia proprioceptiva es aclarada mediante técnicas de tratamiento tales como tracción, presión y vibración, aprovechándose la orientación en el espacio para estabilizar la postura. Los niños llegan a ser más atentos y abiertos y estar más motivados, perciben mejor su entorno, se comunican más y prueban más.

Se trabaja intensamente en la función de apoyo de los pies, verticalizándose a los niños cuanto antes, en lo posible en estrecho contacto con el cuerpo de los padres.


El concepto terapéutico orofacial (ORT)
En el concepto terapéutico orofacial (ORT), Castillo Morales integró numerosas experiencias de su trabajo con niños con labios, mentón y paladar fisurado y con niños con síndrome de Down.

El concepto se aplica hoy en niños y adultos con trastornos sensomotrices diversos en la cara, la boca y la faringe, como por ejemplo en

  • niños con secuencia de Pierre Robin,
  • niños con síndrome de Moebius
  • pacientes con enfermedades neurológicas con sintomatología orofacial concomitante, como por ejemplo enfermedades neuromusculares, paresias cerebrales, estado secundario a traumatismos cráneo-cerebrales y ataque de apoplejía.

La terapia exige conocimientos exactos sobre el desarrollo de los músculos, las diferentes funciones musculares, el desarrollo de las funciones fisiológicas del complejo orofacial y del cuerpo entero así como de la interacción de esos sistemas. Deben tenerse en cuenta tanto las condiciones del desarrollo emocional, comunicativo y social, como los criterios de desarrollo de la autonomía del niño.


Diálogo recíproco pleno de confianza
La imagen del ser humano transmitida por Castillo Morales es palpable y experimentable para cualquiera que haya podido verlo en una situación terapéutica con niños o adultos. Castillo Morales centra su concepto en la persona del ser humano con discapacidad.

Castillo Morales aprendió de la población aborigen de América Latina que fomenta el desarrollo de sus niños en contacto corporal directo. Para entrar en contacto con el niño debemos trasladarnos a su nivel. En el contacto personal y directo se motiva al niño a probar algo nuevo y descubrir su mundo. La enseñanza motora tiene lugar en la experimentación consciente del cuerpo propio y el contacto de éste con su entorno. No se trata de aprender comportamientos, sino de mostrar al paciente un camino para que se desarrolle por sí mismo.

Ello exige, no obstante, que se esté dispuesto a esperar, a respetar el "tiempo propio" para obtener una posibilidad de intervención.

De ese modo puede surgir un diálogo de confianza mutua como condición previa fundamental de toda situación terapéutica. Sólo una persona que se siente bien está dispuesta a probar y aprender.

Autora: Dra. Angelika Enders, Haunersches Kinderspital, Munich